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Médicos Sin Fronteras (MSF) es una organización humanitaria internacional de acción médica que aporta su ayuda a poblaciones en situación precaria y a víctimas de catástrofes de origen natural o humano y de conflictos armados, sin ninguna discriminación por raza, religión o ideología política.
En reconocimiento a su labor humanitaria, MSF recibió el Premio Nobel de la Paz 1999.
¿Qué es la acción humanitaria?
La acción humanitaria es un gesto solidario de sociedad civil a sociedad civil, de persona a persona, cuya única finalidad es aliviar el sufrimiento y preservar la vida de otros seres humanos.
A diferencia de otras áreas de la solidaridad internacional, la acción humanitaria no aspira a transformar una sociedad, sino a permitirle superar un periodo crítico: su objetivo son las personas, no los Estados. Por eso, las intervenciones de MSF son limitadas en el tiempo.
La acción humanitaria se basa en el compromiso y la acción desinteresada no lucrativa, y debe respetar los siguientes principios:
Humanidad. Asegurar un trato humano y digno a quien recibe la asistencia, sean cuales sean las circunstancias.
Independencia. La acción humanitaria debe estar libre de cualquier presión política, económica, militar o religiosa. Para ello es imprescindible la independencia de pensamiento y financiera.
Imparcialidad. Prestar ayuda con un espíritu universal y sin ninguna discriminación por raza, sexo, religión o ideología política.
Neutralidad. No tomar partido por ninguna de las partes enfrentadas en un conflicto. Este principio no implica un silencio cómplice en caso de violaciones graves de derechos humanos o del Derecho Internacional Humanitario.
Para garantizar el carácter humanitario de la asistencia, son imprescindibles estas condiciones básicas:
- Libertad de acceso a las poblaciones.
- Evaluación imparcial de las necesidades.
- Libre elección de las acciones y medios a emplear.
- Supervisión y control de la cadena de asistencia.
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